lunes, 16 de agosto de 2010

opinion del tema hacker

“hackerismo”

La democratización de la información, y por consiguiente de la educación, ha sido en gran medida una consecuencia directa o indirecta del desarrollo de la tecnología, misma que ha posibilitado la vertiginosa carrera del flujo comunicativo, informativo y formativo. Vivimos en una era “Express”, todo es inmediato, todo óptimo y eficaz, no hay margen de lentitud, no hay posibilidad de estancamiento: “o le entras de lleno a las tics, o estas fuera, estas out”; la facultad de entendimiento, por ende, esta cambiando, tendrá que estar inmersa en tal dinámica.

Por tal motivo el entendimiento, es decir, la forma o las formas en que la gente observa, comprende, configura, codifica, “desmenuza”, analiza, reflexiona, etc., cualquier tipo de información ha ido cambiando, no diría año con año, ni siquiera diría mes tras mes, no, me atrevería a decir que todo esto esta cambiando día a día en el mas exigente y apegado sentido de la frase: ayer era una cosa, hoy es otra cosa, mañana será otra cosa, mas adelante, nada esta escrito, predecible e imaginable, mas no escrito.

Las comunicaciones mundiales, la globalización y todos estos asuntos “postmodernos”, pretenden también el involucramiento y acceso total de las sociedades a la información rápida, inmediata, y tengo que decirlo, sin esfuerzo. Voy a introducir un “cliché”: “el mundo al alcance de tus manos con un simple click”; no puedo estar más en desacuerdo con este postulado publicitario, considero aquí, en este punto, una postura muy subjetiva: la información supone un mínimo esfuerzo, la educación aún mas. Mi crítica y mi postura son evidentes.

Simplemente, el hecho de estar escribiendo esto en el “magnífico” invento/herramienta/imprescindible procesador de textos, confirma lo mencionado, ratifica y da fe de que no se necesitan conocer las reglas mínimas de ortografía para escribir, casi no se necesita saber escribir, el “maravilloso word” lo hace por ti, te lo corrige; cualquiera puede escribir, cualquiera puede ser publicado y leído, y hasta consultado y descargado. La democracia por fin ha llegado.

Con esta última idea es con la que me quiero quedar, y que creo es la que nos puede enriquecer un tanto nuestro trabajo académico, e independientemente de posturas subjetivas, es decir, mas allá de todo lo que se pueda opinar ó acordar ó desacordar, las tics son una excelente herramienta y solo eso de movimiento informativo, de flujo comunicativo y de acceso dinámico a múltiples posibilidades.

Compartir pues información es lo de hoy. Información de todo tipo: buena, mala, de calidad, deficiente, completa o incompleta, fácil e inmediata, digerible o no; a final de cuentas todos estos juicios que acabo de mencionar son solo eso, y a final de cuentas ¿quien es quien para enjuiciar?, sólo tomemos lo que nos corresponda.

viernes, 13 de agosto de 2010

mi percepcion de la docencia

Considero que hablar de docencia es hablar de cambios, asumo la idea que hablar de docencia es hablar de historia, juzgo pertinente que hablar de docencia es hablar de retos, pero sobretodo, defiendo la idea de que hablar de docencia es hablar de proyecciones.
Pero ya he hablado mucho…, mejor escribo: en primer lugar quiero definir una postura, mi postura con respecto a la docencia; para ello, es necesario advertir que evidentemente no soy maestro de profesión, no soy pedagogo, ni mucho menos un analista o crítico de la docencia; simple y sencillamente soy una persona que actualmente desempeña el oficio de asesor de alguna y otra asignatura de un campo de conocimiento determinado, una persona que por circunstancias de la vida “da clases”, y más aún, una persona que le gusta el trabajo en la docencia. En segundo lugar, siento que tengo algo o mucho que decir al respecto.
En mi experiencia docente, he sido testigo de muchas cosas, entre ellas, el auge y caída de compañeros maestros; el crecimiento de escuelas; el origen, el desarrollo y la consolidación de equipos de trabajo; el desgaste de sistemas educativos, tanto nacionales como extranjeros; la evolución de los procesos de enseñanza-aprendizaje; el paso del método tradicional de dar clase al moderno y novedoso asunto de las competencias de todo tipo; he sido también testigo con cierta complicidad de la motivación docente, del mejoramiento continuo, de la calidad en la educación, de la praxis diaria y cotidiana de la idea de sacar adelante un centro de trabajo, aún a pesar de las (no quiero usar la palabra adversidades porque se oye muy melodramático) adversidades y limitantes. Aprovechando el momento catártico quiero decir que desafortunadamente he sido testigo, pero al mismo tiempo crítico feroz, de actitudes lamentables por parte de algunos de mis compañeros docentes, y no es denuncia, pero la verdad es desgastante escuchar postulados/lamentaciones como lo siguiente: “ustedes no saben el sacrificio que hacemos los profes para venir hasta acá”, esto lo escuché de un “profe” dirigiéndose a sus alumnos en turno y casi llorando. Aborrezco la palabra sacrificio, no creo en redentores ni mesías, creo en el trabajo bien hecho, en la calidad de las personas, no creo en intentos de “sacrificado”.
Es por todo esto, que considero que tengo la calidad moral para hablar y escribir de docencia; así mismo considero necesario pensar la docencia, polemizar la docencia, reflexionar y debatir desde la docencia, y algo muy importante, fortalecer la docencia en todos los ámbitos, fortalecer la docencia en cadenas de unión.

Decía al principio de este escrito, que hablar de docencia es hablar de cambios, ¿por qué?, porque es necesario advertir que la docencia actual no es la docencia practicada hace miles de años, hace cientos de años, hace décadas; la docencia local no es la misma docencia practicada en otra realidad nacional, vaya, si de comunidad a comunidad la docencia cambia, ahora imaginémosla por un momento de norte a sur del país por hablar de algo específico. Imaginemos por un momento la realidad de un municipio cualquiera del estado de Nuevo León, y comparémosla con la realidad de un municipio cualquiera de la zona lacandona en Chiapas; definitivamente las diferencias son obvias, y así las diferencias en la docencia también lo serán. Imaginemos el cambio sufrido por la docencia a través del tiempo: en la antigua Grecia se educaba de uno a uno, se transmitía el conocimiento de maestro a alumno, no más, era una cuestión de privilegio ser alumno. Ahora la docencia es una cuestión democrática, es decir, la enseñanza es para todos.
Hablar de docencia es hablar de historia por lo siguiente: la docencia es enseñanza, la enseñanza nos deja algo, ese algo nos recuerda y nos forja en el tiempo, en la historia; la docencia no pasa desapercibida en el tiempo, en la historia.
La docencia es un reto por muchos factores: la gente cambia, la sociedad cambia, la tecnología cambia, los alumnos cambian, los maestros cambian, los métodos de enseñanza cambian, las escuelas cambian, la percepción cambia, las creencias cambian, las leyes cambian; y estos cambios no son lentos en estos tiempos, son cambios vertiginosos que hacen del docente un ente que afronta retos.
Por último, hablar de docencia es hablar de proyecciones, ¿cómo será la docencia en el futuro (aunque sea un futuro inmediato)?, innegablemente la respuesta a esta pregunta tiene que tomar en cuenta las tecnologías de información y comunicación, es innegable también que la respuesta debe tomar en cuenta lo “nuevo”, de lo que sea, pero lo nuevo”, pero yo debo decir y defender la idea de que la respuesta y solución definitiva, próspera, cómoda y confortable no es la tecnológica, ¿me explico?, la tecnología no es la solución definitiva, la tecnología es y debe ser solamente una herramienta docente.

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martes, 10 de agosto de 2010

Mi confrontación con la docencia


Mi nombre es Javier Oliverio Ramírez Saucedo, soy licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la Universidad Cuauhtémoc plantel Aguascalientes, he trabajado en algunas cuestiones relacionadas con mi carrera, por ejemplo, he participado en radio, organización de eventos televisivos, así como en staff técnico de diversos eventos (conciertos, presentaciones, etc.). Espero poder continuar con el desempeño de mi carrera independientemente de mi labor docente.
Soy el tercer hijo de un matrimonio de médicos familiares; nacido en la ciudad de Zacatecas el día 10 de Abril de 1979. Los primeros 4 años de mi vida transcurrieron en diferentes lugares del Estado, según cuentan mis papás, de los nombres de esos lugares  solo recuerdo en este momento 2: Florencia de Benito Juárez y Tepechitlán; ambos, me cuentan, ubicados en zonas ricas en flora y clima cálido.
Al quinto año de vida, mi familia y yo nos establecemos por fin en un lugar fijo: Ojocaliente, Zacatecas, en ese lugar cursé lo que es kínder, primaria y secundaria. Al finalizar la educación media, mis papás decidieron enviarme a la ciudad de Zacatecas para realizar mis estudios de bachillerato, los cuales hice en la preparatoria número 1 de la UAZ. Al concluir esto mis papás y yo decidimos que mi educación universitaria sería en la ciudad de Aguascalientes en la universidad antes mencionada.
Al concluir mi carrera universitaria, realizo estudios de maestría en la Unidad Académica de Docencia Superior de la Universidad Autónoma de Zacatecas; mientras se desarrolla mi estancia en la maestría (que por cierto se llama: maestría en filosofía e historia de las ideas), contraigo nupcias con mi actual esposa, y al poco tiempo y con un hijo en camino, tengo que suspender tales estudios.
Con la necesidad de trabajar ya, por obvias razones, solicito trabajo en el Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ), que, afortunadamente en ese año (2004), abrió la convocatoria para reclutar gente que trabajara como instructores-asistentes, haciendo las funciones de notificación y capacitación a ciudadanos para integrar las mesas directivas de casilla para el proceso electoral de ese año.
Mi primer contacto con la docencia se había dado: capacitar a ciudadanos de muy diferente nivel socioeconómico me enriqueció notablemente.


Un mes antes de concluir mi labor en el IEEZ, recibí una llamada de un conocido mío de muchos años ya; el motivo de la llamada era para invitarme a trabajar en mi actual empleo: el subsistema CECytEZ-EMSaD, desconocido entonces por mí, y que hasta la fecha no logro descifrar del todo. Mi encuentro con la docencia era inevitable.
Aún recuerdo, como si fuera sido ayer, el primer día de clases y yo como docente titular de las asignaturas del área de Lenguaje y Comunicación: comunidad rural, instalaciones prestadas (incómodas y no aptas para la labor educativa), cero infraestructura mínima, olvídense de un simple gis, un borrador, vaya, una herramienta apropiada y digna, nada.
En ese momento, tengo que confesar, creí que había sido un error haber aceptado este trabajo. Afortunadamente, todo ese malestar inicial se disipó cuando llegó el momento de dar clase, de ponerme delante de un grupo de jóvenes ganosos de recibir educación media superior, de superarse. Todo cambió y fue para bien, me sentí confortablemente en mi elemento, yo, pensé en determinado instante, había nacido para esto, me dije: dar clases es lo mío. Y también, ahora lo confieso, para mí dar clases es una cuestión narcisista: me gusta ser el centro de atención, me gusta y satisface sumamente explicar algo a alguien que me observa con interés y atención.
Desde entonces no he dejado de ser docente, he aprendido con mis alumnos, he aprendido que existen modelos pedagógicos, he oído hablar de procesos de enseñanza-aprendizaje, que la educación está cambiando, que la RIEMS, que las competencias, que la planeación y las secuencias didácticas, que la evaluación, que el constructivismo, en fin, yo que les puedo decir a ustedes de esto, lo único que tengo que decir al respecto es que son herramientas para mi trabajo docente, pero más que otra cosa son herramientas para mi compromiso docente.