viernes, 13 de agosto de 2010

mi percepcion de la docencia

Considero que hablar de docencia es hablar de cambios, asumo la idea que hablar de docencia es hablar de historia, juzgo pertinente que hablar de docencia es hablar de retos, pero sobretodo, defiendo la idea de que hablar de docencia es hablar de proyecciones.
Pero ya he hablado mucho…, mejor escribo: en primer lugar quiero definir una postura, mi postura con respecto a la docencia; para ello, es necesario advertir que evidentemente no soy maestro de profesión, no soy pedagogo, ni mucho menos un analista o crítico de la docencia; simple y sencillamente soy una persona que actualmente desempeña el oficio de asesor de alguna y otra asignatura de un campo de conocimiento determinado, una persona que por circunstancias de la vida “da clases”, y más aún, una persona que le gusta el trabajo en la docencia. En segundo lugar, siento que tengo algo o mucho que decir al respecto.
En mi experiencia docente, he sido testigo de muchas cosas, entre ellas, el auge y caída de compañeros maestros; el crecimiento de escuelas; el origen, el desarrollo y la consolidación de equipos de trabajo; el desgaste de sistemas educativos, tanto nacionales como extranjeros; la evolución de los procesos de enseñanza-aprendizaje; el paso del método tradicional de dar clase al moderno y novedoso asunto de las competencias de todo tipo; he sido también testigo con cierta complicidad de la motivación docente, del mejoramiento continuo, de la calidad en la educación, de la praxis diaria y cotidiana de la idea de sacar adelante un centro de trabajo, aún a pesar de las (no quiero usar la palabra adversidades porque se oye muy melodramático) adversidades y limitantes. Aprovechando el momento catártico quiero decir que desafortunadamente he sido testigo, pero al mismo tiempo crítico feroz, de actitudes lamentables por parte de algunos de mis compañeros docentes, y no es denuncia, pero la verdad es desgastante escuchar postulados/lamentaciones como lo siguiente: “ustedes no saben el sacrificio que hacemos los profes para venir hasta acá”, esto lo escuché de un “profe” dirigiéndose a sus alumnos en turno y casi llorando. Aborrezco la palabra sacrificio, no creo en redentores ni mesías, creo en el trabajo bien hecho, en la calidad de las personas, no creo en intentos de “sacrificado”.
Es por todo esto, que considero que tengo la calidad moral para hablar y escribir de docencia; así mismo considero necesario pensar la docencia, polemizar la docencia, reflexionar y debatir desde la docencia, y algo muy importante, fortalecer la docencia en todos los ámbitos, fortalecer la docencia en cadenas de unión.

Decía al principio de este escrito, que hablar de docencia es hablar de cambios, ¿por qué?, porque es necesario advertir que la docencia actual no es la docencia practicada hace miles de años, hace cientos de años, hace décadas; la docencia local no es la misma docencia practicada en otra realidad nacional, vaya, si de comunidad a comunidad la docencia cambia, ahora imaginémosla por un momento de norte a sur del país por hablar de algo específico. Imaginemos por un momento la realidad de un municipio cualquiera del estado de Nuevo León, y comparémosla con la realidad de un municipio cualquiera de la zona lacandona en Chiapas; definitivamente las diferencias son obvias, y así las diferencias en la docencia también lo serán. Imaginemos el cambio sufrido por la docencia a través del tiempo: en la antigua Grecia se educaba de uno a uno, se transmitía el conocimiento de maestro a alumno, no más, era una cuestión de privilegio ser alumno. Ahora la docencia es una cuestión democrática, es decir, la enseñanza es para todos.
Hablar de docencia es hablar de historia por lo siguiente: la docencia es enseñanza, la enseñanza nos deja algo, ese algo nos recuerda y nos forja en el tiempo, en la historia; la docencia no pasa desapercibida en el tiempo, en la historia.
La docencia es un reto por muchos factores: la gente cambia, la sociedad cambia, la tecnología cambia, los alumnos cambian, los maestros cambian, los métodos de enseñanza cambian, las escuelas cambian, la percepción cambia, las creencias cambian, las leyes cambian; y estos cambios no son lentos en estos tiempos, son cambios vertiginosos que hacen del docente un ente que afronta retos.
Por último, hablar de docencia es hablar de proyecciones, ¿cómo será la docencia en el futuro (aunque sea un futuro inmediato)?, innegablemente la respuesta a esta pregunta tiene que tomar en cuenta las tecnologías de información y comunicación, es innegable también que la respuesta debe tomar en cuenta lo “nuevo”, de lo que sea, pero lo nuevo”, pero yo debo decir y defender la idea de que la respuesta y solución definitiva, próspera, cómoda y confortable no es la tecnológica, ¿me explico?, la tecnología no es la solución definitiva, la tecnología es y debe ser solamente una herramienta docente.

Ramirezja_ac.2

3 comentarios:

  1. Es bueno precisar proyecciones de la docencia, una de ellas era, se desplazarà al docente con la tecnologìa, pero que bien que apuntas que es solo herramienta.

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  2. Buenas noches Javier, considero fundamental que cuando se hable de educación tal como tu lo señalas se hable de cambios y de innovación, ya que el proceso enseñanza-aprendizaje no es estatico, y por ello requiere de la formación permanente por parte de quienes nos dedicamos a esta noble labor.

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  3. Que tal javier coincido en que todos los que estamos en esta labor debemos estar preparados porque como tu lo mencionas los cambios son vertiginosos, también es importante que tengamos claro que la tecnología es sólo una herramienta, y que para la solución de los problemas conceptuales se requiere de la interacción del docente y el alumno.

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